No hay como un descanso veraniego para poder vaciar la mente de lo que le sobra y poder encontrar la calma de nuevo. En ocasiones tiene tal cúmulo de pensamientos, quehaceres, preocupaciones y planificaciones que es cuestión de supervivencia llegar a vacaciones.

Cuidar la mente debería ser un asunto prioritario.

En los últimos años, gracias a las aportaciones de la Neurociencia y la popularización de estos hallazgos entre la población no científica sabemos que la mente humana no sólo es importante, sino que es determinante para nuestra vida, si entendemos la mente como el conjunto de nuestros pensamientos y nuestras emociones que influyen en cómo actuamos en la vida. Ya que, al final, actuamos según pensamos y sentimos.

Las cosas del intelecto siempre han sido importantes, y en algunas épocas, reservadas a ciertos grupos elitistas. Sin embargo, está adquiriendo cada vez más importancia, y podemos encontrar bastante bibliografía sobre esos efectos positivos de una mente sana en nuestro cuerpo y en nuestra vida en general.

De hecho, Coaching y PNL, dos de las herramientas más utilizadas en la actualidad en diversos ámbitos para el desarrollo personal, trabajan con el conocimiento –y posterior gestión- de ciertos de nuestros pensamientos para transformarlos en “capitanes de nuestro destino”.

 

Ahora bien, ¿qué significa gozar de una mente en calma?

Según la tradición budista tibetana, que en esto de desarrollo de la mente nos llevan una ventajita de unos miles de años, una mente en calma es aquella que está libre.

Para mí, tener una mente en calma o libre significa poder filtrar el constante ruido mental diario para quedarme con lo verdaderamente importante, ser consciente de la vida que vivo cada día, de mis relaciones, de las circunstancias agradables y de las no tan agradables, de para qué las viví y de lo que aprendo de ellas. Una mente en calma favorece el optimismo, la frescura y la alegría por el hecho de vivir.

Una mente en calma está tranquila, en paz, en armonía, sin mucho espacio para los pensamientos feos ni sobre mí, ni sobre los otros, ni sobre lo que acontece a mi alrededor. La mente en calma es capaz de observar lo que le llega, y acogerlo sin juicio para después soltarlo.

Mente en calma implica autoconocerse, autoaceptarse y autocuidarse, conscientes de que somos lo más preciado que tenemos.

Y si mi mente está en calma, seguro que mis emociones también lo están. Y si mente y emociones se armonizan, seguro que físicamente también encuentre mi equilibrio. Cuestión de lógica. O, al menos, es lo que demuestran los estudios científicos que he ido consultando en los últimos años. Por tanto, “CORPORE SANO EN MENS SANA”, a lo que dediqué un post hace tiempo.

 

Conseguir una mente en atenta, en calma o libre lleva práctica y dedicación, y también mucha disciplina. No es nada fácil.

Recuerdo que hace tiempo pregunté a un Lama Tibetano: Y esto de la mente en calma…, ¿cuánto tiempo me llevará dominarlo?

Simplemente sonrió. Ellos siempre hacen eso, a sabiendas que a lo largo del tiempo tú te responderás a ti mismo.  Son Maestros.

 

La mente vive dispersa, asaltada por más de 20.000 ó 30.000 ó 50.000 eventos mentales o percepciones diarias involuntarias (según el autor que consultes). Para el caso, cualquiera de las tres cifras nos vale. Uno es capaz de sentir muy bien esta agitación mental cuando decide a sentarse a meditar en silencio y cierra los ojos. Pensamientos que van y vienen sobre lo de ayer, lo que soñé, lo que debía haber hecho, lo que le tengo que decir a fulanito cuando termine la meditación, lo que haré mañana, sobre la bombilla del salón que no se me olvide, sobre lo que me duelen las piernas, sobre los ruidos que oigo en la planta de arriba, menuda la vecina de arriba…, sobre qué hambre tengo, y qué sueño…. Pensamientos que se unen a las emociones que estos pensamientos y otros nos van generando. Unidas, a su vez, a los olores, sonidos…y todo tipo de información que BOMBARDEA la cabeza cuando cierro los ojos y trato de meditar.

¡!!!!!!NO QUIERO PENSAR!!!!!!!

Pero esto es imposible…. Es la naturaleza de la mente: pensar. Por eso somos seres racionales.

Ahora bien, lo que sí podemos hacer, es ordenar ese flujo de pensamientos y lograr, no sólo rebajar su intensidad y por tanto el ruido mental –y todo lo que conlleva a nivel físico y emocional-, sino quedarnos focalizados en un solo objeto, y que de esta manera el resto de fantasmas desaparezcan sutilmente.

Eso es lo que hace la meditación en atención plena o samatha, de la que nace mindfulness. Inicialmente este objeto de atención es la respiración, y posteriormente y en función del dominio este objeto puede variar a una imagen, una palabra, etc.

La meditación en samatha es una técnica utilizada para poder lograr la liberación mental. Otra manera de mantener bajo control al mono loco y saltarín que es nuestra mente.

Me sorprende cómo una técnica tan sencilla puede resultar tan difícil llevarla a cabo con éxito. Y aún me sorprende más el efecto positivo tan impactante una vez la practicas a diario. Verdaderamente he podido liberar mi mente, aunque sólo a ratitos.

No es casual que el mundo científico haya puesto los ojos en este y otros tipos de meditación, en colaboración con la comunidad budista, y poder aportar a la población herramientas para el silencio y la paz interior individuales, sin duda el primer paso para la Paz Mundial.

La meditación está adquiriendo su importancia en Occidente y poco a poco introduciéndose en la educación, la salud y el mundo de la empresa en España. Y entra para quedarse en nuestra sociedad porque es la nueva herramienta integral, y porque quien se inicia ya no puede prescindir de ella y ve recompensado el esfuerzo de su práctica en una manera más tranquila de vivir, tanto a nivel mental como emocional.

Te animo que si aún no has meditado, compruebes por ti mismo su efecto. Y para ello te aconsejo que te inicies en algún grupo o con algún buen instructor hasta que tengas algo de pericia. Además, la práctica en grupo genera otro tipo de energía diferente muy agradable.

Puedes echar un vistazo a nuestras actividades intensivas en abierto.

También te propongo un centro budista tibetano de Madrid en el que puedes iniciarte en meditación en atención plena y calma mental: centro budista tibetano de Madrid

 

Recuerda que se aprende a meditar meditando. Ese es el secreto: la práctica