LA MEDITACION ES EL TAMIZ DE LA MENTE

Hace unos días estuve en un retiro de meditación. Suelo participar en todos los que puedo a lo largo del año. Son un regalo a misma. Me aportan gran beneficio.
En este tipo de eventos uno se pasa meditando varias horas con diferentes ejercicios. Dentro de cada corriente se utilizan técnicas diferentes.
Y al final de la tarde, tras varias horas de entrenamiento mental de no engancharse a ningún pensamiento en concreto, me di cuenta de que mi mente estaba absolutamente tranquila, muy diferente a cómo había comenzado la mañana. De hecho me costaba centrarme en pensaren algo en concreto. Tampoco era capaz de identificar ninguna emoción en concreto. Y mi cuerpo estaba completamente relajado, mis pulsaciones bajas.
Estaba en calma. En absoluta calma.
La meditación es una técnica muy potente de control del pensamiento –y digo control con todo su sentido-, de reducción del estrés, de relax físico y de balance de las emociones.
En oriente esto ya lo saben. Desde hace miles de años. En occidente lo sabemos desde hace menos de cien. Pero lo suficiente como para querer integrarlo en la vida personal y en los entorno de trabajo. A este campo va dirigida mi iniciativa EMOvation Business, para contrarrestar tantos desórdenes a niveles físico, mental y emocional que diariamente afectan a tantas personas y a su modo de trabajar.
En las últimas décadas la ciencia ha aportado mucha información acerca de qué sucede en nuestro cerebro cuando meditamos y cómo afecta, además, en la relación con los demás. Y es impresionante. Científicos de todo el mundo aportan datos sobre el efecto de la meditación sobre el cerebro y también sobre las emociones, y más y más datos sobre el beneficio de su uso en el tratamiento de enfermedades psicológicas.
Lo que yo he experimentado tras más de 15 años de práctica de varios métodos es que la meditación actúa como un tamiz para la mente: desecha lo inútil, lo inservible, lo que daña…; para quedarse con lo verdaderamente importante y necesario. Filtra pensamientos. Disuelve la rumiación. Provoca el silencio interior tan necesario en un mundo de ruido como el que nos rodea. Te encapsula en un bienestar mental continuado, y favorece el desarrollo de la inteligencia emocional.
¿Te has fijado en que las personas que practican meditación de cualquier tipo –yoguis, monjes y monjas cristianos, budistas,… de cualquier religión- suelen tener un semblante y una comunicación tranquilos? Esto es quizás una generalización mía, pero ocurre que he tratado con algunos de ellos y me ha cautivado esta peculiaridad. Es como si no tuvieran la necesidad de estar hablando continuamente. Lo hacen si quieren y no porque deban hacerlo. Eso sí, cuando abren la boca no les sobra ni una palabra. Ahí tenemos al Dalia Lama, al Papa Francisco, a Thich Nhat Hanh, o a cualquier otro sabio espiritual…, que de cada una de sus frases tendríamos para semanas de reflexión.
Yo creo que la clave está en la meditación. En la habilidad de silenciar los pensamientos.
El ruido externo provoca ruido interno. Y el silencio interior provoca calma exterior. Así es. Porque lo es adentro es afuera. Y viceversa. Es una Ley Universal.

Si quieres saber más sobre los beneficios de la meditación echa un vistazo al siguiente video:
beneficios de la meditación

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