No conozco a nadie que, con el inicio de un nuevo año, no se plantee nuevos objetivos. Entre los más recurrentes está el del cuidado de la salud: comer mejor, dormir más, desconectar más del trabajo, practicar mindfulness, dejar de fumar, hacer más ejercicio…

Pero llega febrero y… ¿dónde han quedado tus objetivos? ¿Cómo va la motivación? ¿Qué tal la gestión del tiempo para incluir estos nuevos hábitos saludables?

A principios de enero, en una cena de empresa, me presentaron a una persona. Quien me presentó le dijo a esta persona que yo me dedicada al bienestar. Y ahí comenzó un diálogo entre ella y yo.

– (La persona) Aaah, ¿al bienestar? Pues justo eso es lo que planteo para este año: mayor bienestar. Y, además, tengo mucha motivación.

– (Yo) ¡Qué bien! Ya tienes parte del éxito asegurado. Y dime, ¿cómo lo vas a hacer?

– Aún no lo he pensado…

– ¿Por dónde vas a comenzar? ¿Te has marcado algún objetivo concreto?

– Creo que por mejorar la salud física.

– Aha… ¿y qué de la salud física? ¿Qué vas a hacer?

– ….. Mmmm… No sé, tengo que pensarlo.

Tal vez debía haberle advertido a esta persona que me sale la vena Coach con cierta facilidad. Aunque, mirándolo de otro modo, le hice un mini-coaching gratuito.

(Puedes encontrar algunas pistas para favorecer la integración de tus nuevos hábitos en mi artículo NUEVOS HÁBITOS. ¿MISIÓN IMPOSIBLE? de esta Newsletter).

Estamos en febrero y, a estas alturas, un alto porcentaje de las personas han abandonado eso que con tanta pasión se marcaron. Y quizás, ahí, está la dificultad: el exceso de pasión (energía emocional) y la escasa planificación (energía racional). Y ambas energías son necesarias para alcanzar el éxito.

Lo que no está planificado y se deja a la suerte -o a la esperanza de encontrarle un hueco en la agenda- está abogado al fracaso.

Y esto no solo ocurre a nivel personal con tus hábitos para lograr un mayor bienestar. Ocurre también en las Organizaciones que se plantean realizar más actuaciones de bienestar sin haberse parado a planificar. Porque no se trata tanto de calendarizar diferentes eventos relacionados con la salud y el bienestar de los empleados, sino hacer una profunda labor de investigación, reflexión, programación, puesta en marcha y evaluación de procesos, procedimientos e, incluso, del estilo de liderazgo.

En el Informe Global de Bienestar 2021 de Aon se daba el dato de que “… un 85% de las empresas han llevado a cabo alguna iniciativa de Bienestar. El 55 % hablan de una estrategia definitiva. Pero solo el 24% de las Organizaciones integra la estrategia de Bienestar en su estrategia corporativa”.

Tres años más tarde y viendo la evolución positiva del Bienestar Organizacional, es muy posible que esos porcentajes ya no sean correctos. Sin embargo, seguimos encontrándonos dificultades a la hora de planificar el bienestar, siendo el éxito de cualquier estrategia.

Los pasos que no podemos saltarnos

Toda planificación estratégica de Bienestar Organizacional requiere tiempo y recursos. Seguir las fases de la planificación a modo de guía puede ayudar a que esos tiempos y recursos sean más efectivos.

Tanto si la Organización se estrena en el diseño de su estrategia de bienestar como si ya lleva un rodaje, cada año requiere una planificación acorde al momento de la Organización, del contexto, de la situación de los empleados y del mercado.

Comenzando por el análisis de la situación de partida, es fundamental comprender la situación en la que se encuentra la Organización, conocer si se han realizado actuaciones de bienestar con anterioridad y cómo han funcionado. En el caso de ser primera experiencia con el bienestar, la evaluación es aún más necesarias y debe ser completa (encuestas, entrevistas, informes, análisis de datos, etc).

Este análisis ayuda a no repetir lo que no ha ido bien y poder ajustar cualquier iniciativa a la realidad de la Organización y evitar incoherencias, como, por ejemplo, organizar un evento de bienestar cuando la organización está reduciendo plantilla. Real, créeme.

Analizar, además, permite definir qué se va a hacer en base a los valores de la organización, los recursos y los objetivos de negocio de ese momento, de tal manera que exista alineamiento y que los objetivos del bienestar que se plantean son MARTE (medibles, alcanzables, reales, temporalizados, específicos). Sería lógico que esta definición se lleve a cabo meses antes a la puesta en marcha de las actuaciones.

A mejor definición, mayor éxito en la implantación de las diferentes iniciativas, que irán apoyadas por los máximos recursos posibles y acompañadas de la comunicación (interna y externa) para favorecer el éxito. Informar a los empleados sobre la nueva estrategia de bienestar y la importancia de su participación es vital, como también lo es implicar al máximo a Managers y Líderes en su ejecución.  Es necesario fomenta el compromiso y proporcionar recursos para apoyar su participación.

Y, como último paso, medir y evaluar. Si hemos definido bien los objetivos y los criterios de evaluación, podremos evaluar el impacto de cualquier iniciativa (e, incluso de la estrategia de bienestar) con bastante precisión. Esto nos permitirá repetir una actuación, mejorarla o, directamente, sustituirla por otra. La evaluación garantiza la continuidad del Bienestar Organizacional a largo plazo.

3 claves más para el éxito de la planificación del bienestar

Aún así, incluso dedicándole tiempo, recursos y ganas (que también es importante), a veces la planificación se trunca.

Te doy 3 ideas que favorecen el éxito en la planificación estratégica del Bienestar Organizacional.

– Escucha las necesidades de los equipos y planifica a medida. Incluso, a medida de cada colectivo de acuerdo con sus necesidades. Para eso tendrás que preguntar, de formas muy diversas y canales, a toda la plantilla.

– Incluye a toda la Organización en tus actuaciones. A todos los departamentos, a todos los niveles de la Organización. Que todos los empleados se sientan integrados en la política de bienestar y en las iniciativas. No te dejes a nadie fuera. Para eso, tendrás que tener amplio conocimiento de toda la Organización y preguntar a otros departamentos.

– Comunica por demás. Canales intentos, externos, grupos, cartelas, pantallas… Que todos conozcan qué se está haciendo, por qué y que encuentren la coherencia con la cultura organizativa. Para ello, tendrás que tener una alianza muy estrecha con tus compañeros de Comunicación y Marketing.

Y, por favor, no caigamos en el típico error de reducir (o eliminar) los recursos en bienestar cuando las cosas no van bien en la Organización. Si eso ocurre, ya nos da la pista de que el bienestar en esa Organización era puro fake.