Con las vacaciones encima me pregunto cuántas personas potenciarán o abandonarán su bienestar en estas fechas.
Podríamos creer que, para todos, las vacaciones son sinónimo de bienestar, de desconexión, de recargar pilas, de armonía familiar, de tiempo de calidad, de descanso… Pero no es así.
Para muchas personas las vacaciones pueden llegar a ser otra fuente de estrés. Bien porque arrastran trabajo y dificultad de desconexión en su tiempo libe, por tensiones familiares… hasta por tener que aguantar atascos para acceder a la playa, las interminables colas para hacerse la foto turística famosa, o no encontrar, siquiera, hueco donde poner una toalla en la piscina.
En un estudio conducido por Radical Storage en 2024 a 1261 adultos estadounidenses sobre si eran capaces de desconectar del trabajo durante las vacaciones, encontraron que, durante las vacaciones, un 15,3% se preocupaba por el trabajo de manera continuada, es decir, 0 desconexión. Que un 38,9% pensaba en trabajo a veces y solo un 8,7% no tenía ni una sola preocupación sobre el trabajo durante las vacaciones.
Y un dato más preocupante aún: a casi el 30% de los encuestados les llevaba entre 5 y 7 días poder desconectar de sus preocupaciones laborales.
¿Cuántos días te lleva a ti?
En otro estudio conducido por la firma Robert Walters en Reino Unido, Francia y España se revela que solo un 25% de los españoles dice sentirse completamente renovado y listo para volver a trabajar después de muchos días de vacaciones, algo que comparten el 22% de los franceses y el 15% de los profesionales de Reino Unido (Fuente: RRHHDigital, 29 julio 2025).
Ocurre, además, que cuando sostenemos tensión mental a lo largo de los meses y mal gestionamos el estrés, llegadas las vacaciones -ese tiempo en el que cuerpo y mente se relajan, o deberían- aparece el síndrome de desgaste vacacional: dolor de cabeza, fatiga, fiebre. No es más que el efecto de la bajada repentina de cortisol tras un periodo de estrés prolongado, y ocurre justo al inicio de sus vacaciones. ¿Te suena?
Bienestar los 365 días del año
Si eres de los que en tu Organización apuestan por el bienestar es posible que puedas extender los hábitos ya aprendidos a tus vacaciones y sigas cuidándote (alimentación, descanso, ejercicio, podcast, meditación…) O, todo lo contrario: que en vacaciones abandones los buenos hábitos saludables que tu empresa se encarga de recordarte. Hay personas que, en vacaciones, debido a la falta de planificación, no encuentran tiempo para su autocuidado. Las vacaciones son un tiempo en el que la familia demanda y el resultado, si no se gestiona bien, puede ser volver de las vacaciones con la necesidad de tomar vacaciones otra vez. Sé que es políticamente incorrecto hablar de esto, pero es una realidad.
Por otro lado, no es cuestión de quedarse sin vacacione para evitar el estrés plus de los suegros, ni de tener las vacaciones como forma de vida -salvo que puedas permitírtelo-. Se trata, más, bien de extender el bienestar a los 365 días del año. Se trata de aprender a incorporar hábitos que te permitan potenciar el bienestar en cualquier momento. De este modo, tanto en el tiempo de trabajo como en el de descanso, puedas llevar a cabo actuaciones cuyo impacto sea la mejora de la salud física y mental, la mejora de las relaciones, la economía… y, en definitiva, cultivar una relación sana y saludable con tu vida en cada una de sus facetas. Se trata pues de aprender a vivir en bienestar.
Suena bien, ¿verdad?
Y solo se me ocurre una manera para lograr este objetivo: hacer del bienestar una prioridad, tanto personal como en las Organizaciones. O, lo que es lo mismo, que el bienestar se convierta en un valor incuestionable para ti, para el equipo, en tus comportamientos como líder. Porque, por coherencia, a aquello que nos importa le dedicamos tiempo de calidad. Y si no es así, ya tienes tarea doble: revisar tu lista de prioridades y ser consecuente con lo que llamas “importante”.
El bienestar entró de lleno en (algunas) Organizaciones tras la pandemia y esto supuso una gran innovación y mejora para los empleados. Ahora, toca dar un paso más y entender que el bienestar no se limita únicamente a las horas de trabajo.
El empleado persona
A veces se nos olvida que, como empleados de cualquier nivel en cualquier sector o rol somos -principalmente- personas. De hecho, el trabajo en solo una de las dimensiones de nuestra vida que comienza en un determinado momento, que experimenta cambios y transformaciones, y que termina en otro momento de nuestra vida. Y, en ese período de tiempo no podemos darle la espalda a sentirnos bien. Por eso el bienestar no es solo una cosa de tu Organización y de las actividades que promueven. También es responsabilidad tuya cuidar de tu bienestar, en primera persona.
Las Organizaciones, por otro lado, tienen la obligación de velar por la vigilancia de la salud de sus empleados y evaluar y prevenir los riesgos asociados al trabajo. Aunque el bienestar no es una obligación por normativa, hay otras razones que mueven a las empresas a invertir en ello, como la fidelización de su plantilla o la productividad. Y ello implica que la empresa se compromete a acompañar al empleado-persona en su salud y en su bienestar a lo largo de su vida como empleado en la compañía, desde que accede hasta que sale de la empresa.
La diversidad generacional que nos muestra el panorama laboral nos da una pista de la variedad de prioridades (o valores) que cada generación demanda en materia de bienestar.
¿Cómo acompaña una Organización en materia de bienestar en el proceso de onboarding? ¿Qué se tiene en cuenta? ¿Qué se le aporta al empleado?
¿Y en la preparación hacia la jubilación? ¿Cómo se cuida en ese momento del bienestar del empleado en este momento?
Poco a poco los planes de bienestar van profundizando en la especialización dando respuesta a las necesidades de cada colectivo. En los últimos meses, por ejemplo, he podido conocer iniciativas de bienestar cuyo colectivo diana es la mujer en el inicio de la menopausia, una etapa vital que todas atravesamos y de la que, aún, se habla bien poco. Una etapa que sigue creando estigmas y etiquetas, y que casi como tabú cuesta que nos cuenten cómo los cambios hormonales afectan al bienestar físico, mental y relacional de las mujeres y, por ende, al trabajo que toda mujer desempaña.
También he conocido iniciativas que acompañan a las parejas que quieren ampliar la familia con educación prenatal, un acompañamiento para la maternidad y paternidad consciente. Un ejemplo de ello es RIO Prenatal (Red Iberoamericana de Organizaciones por la Educación Prenatal Natural).
Las parejas en busca de familia también son empleados de tu Organización y en una decisión tan importante necesitarán apoyo y quizás recursos.
Y también son empleados de tu Organización las personas que están atravesando el momento vital doloroso de despedir a sus mayores, y las que sufren enfermedades crónicas, y las que pierden a un ser querido, y las que se divorcian… Porque todas ellas son personas antes que empleados. Por esta razón el Bienestar Organizacional no solo debe acompañar al empleado en las horas de trabajo, sino también fuera de éste. De igual modo, el bienestar personal debería ser un acompañante continuo en todo nuestro proceso vital.
Si algo tiene el verano es que muchos de nosotros nos permitimos disminuir la actividad, a veces también la actividad mental. Y, en el silencio, en las horas sin hacer, sin los “tengo que” … puede que nos enganchemos al scroll del móvil como auténticos adictos, o puede que nos dé por reflexionar lo que en la operatividad de día a día simplemente no cabe.
Me pregunto cuántas personas, en estas reflexiones, tomarán en estas vacaciones grandes decisiones relacionadas con su bienestar, su trabajo y su vida… Tal vez sea la clave para volver al trabajo tras las vacaciones habiendo recargado la batería de verdad.
Felices reflexiones y felices vacaciones
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