Hace unos meses me invitaron a participar en unas jornadas sobre Bienestar dirigidas a Directivos y Managers. A diferencia de los eventos de bienestar de escenario, ponentes habituales contando lo de siempre y público que escucha lo que ya conoce…, en esta jornada hablaban ellos: los que dirigen personas cada día y se enfrentan a las situaciones de absentismo, de enfermedad mental, de falta de compromiso y de objetivos que no se cumplen. Los que están cansados de escuchar hablar de bienestar mientras la situación que les rodea en sus compañías podría ser -y de hecho es- la antítesis de estar bien.
El bienestar desde esa realidad es muy diferente a la realidad de los que vamos con lo que “se debería hacer” o los que vamos con datos de las bondades del bienestar. Siempre he creído que bajar el bienestar a tierra, a las soluciones prácticas, es una necesidad y por eso agradecí enormemente esa jornada y lo mucho que compartimos.
Partir del contexto siempre ayuda para poder tener una visión amplia sobre lo que estamos viviendo como sociedad, en las Organizaciones y también en los equipos y como individuos. Y el contexto actual es muy complejo. Lo es a nivel político y económico. Lo es a nivel de condiciones laborales y consecuencias (absentismo, enfermedad mental, falta de motivación…). Y también lo es a nivel de valores y de forma de entender el trabajo según las distintas generaciones.
Y en ese contexto laboral actual, complejo, demandante, desafiante, incierto y asfixiante… hablar de bienestar puede llegar a ser un atrevimiento. No porque no sea necesario o no se crea en ello, sino porque queda oculto tapado por la cantidad de retos a los que, diariamente, se enfrentan Directivos y Managers de nuestro país.
Retos como:
– Falta de tiempo para el propio bienestar. Un porcentaje muy bajo de los asistentes a las jornadas eran capaces de encontrar en su agenda momentos para el bienestar individual.
– Falta de tiempo para el bienestar del equipo. Un alto porcentaje de los asistentes se inclinaban más hacia la orientación a resultados que a la orientación de las personas, y veían con dificultad encontrar tiempo para fortalecer el bienestar de su equipo y falta de tiempo también para crear un entorno de bienestar.
– Falta de herramientas para liderar hacia el bienestar. Unido a la dificultad de encontrar momentos para el bienestar, la mayoría de los asistentes sentían que les faltaban recursos y herramientas para hacerlo. Por ejemplo, herramientas para facilitar reuniones con toque más humano, herramientas para abrir espacios de escucha más auténticos o recursos en sus empresas para el bienestar más allá de las plataformas online con mucho contenido enlatado y muy poco utilizadas.
– Una Cultura Organizacional poco favorecedora. Éste sigue siendo un gran reto. Si bien cada vez hay más datos que avalan las bondades del bienestar y su impacto positivo en el negocio, algunos de “arriba” aún tienen dudas. Supongo que ciertas personas necesitan más tiempo para aceptar la evidencia. Es una cuestión de tiempo que el Bienestar Organizacional sea parte de la estrategia de las Organizaciones y aquellas que lo vieron primero (y se convencieron) llevarán ventaja competitiva.
Así es. Muchos retos. ¿Te ves reflejado en alguno de ellos?
Y le sumo un reto más: los equipos nos quieren oír más sobre bienestar si las condiciones laborales no van a cambiar (objetivos, presión, contrataciones, etc.). Porque llevamos años hablando del bienestar mientras los datos nos muestran que las cosas no están bien. Porque llevamos años promoviendo el bienestar con semanas de la salud y máquinas de comida más saludable, pero el absentismo sigue en aumento.
No paramos de ver eventos de bienestar, premios de bienestar, noticias de bienestar, … pero todo va adquiriendo un tufo a negocio barato que no soluciona la realidad existente.
BAJAR A TIERRA EL BIENESTAR
Creo que gestionar el Bienestar Organizacional hoy es más complejo que hace unos años porque las circunstancias parecen endurecerse más y más, los cambios rápidos no cesan y la presión aumenta. Curiosamente ocurre que, nunca antes los equipos habían contado con tantos recursos a su disposición por parte de la empresa: plataformas, cursos, webinars, recursos de salud… Y, aun así, el bienestar no se alcanza.
Entonces, ¿qué estamos haciendo mal?
En mi opinión, estamos teorizando el bienestar. Hablamos mucho más del bienestar en el trabajo que antes, sí, pero hacemos poco bienestar coherente en las Organizaciones. Hablamos de lo mal que están las cosas, compartimos datos (ayudados por la IA) como el que saca cromos para cambiar con un amigo. Nos contamos las penas de lo mal que vamos como los abuelillos que se cuentan los males que tienen porque eso les hace más resilientes. Damos soluciones, pero no cualquiera, sino la nuestra, la que va asociada a nuestro logo… sin pensar que pudiera ser una solución inservible para el resto.
¿Y después? Después nada más. Un aperitivo y una charla… y hasta el evento del año siguiente, donde volveremos a contarnos lo mismo o parecido.
Pero, ¿y si el bienestar real fuera algo más sencillo? ¿Y si tuviera que ver más con la persona que lidera que con los recursos que la Organización pone al servicio del empleado?
Defiendo desde hace tiempo que uno de los primeros pasos para construir un Bienestar Organizacional sólido es una mirada profunda al liderazgo de la Organización.
Cualquier Directivo y Manager debería llevar inoculado el “gen del bienestar”, porque solo desde el bienestar vamos a lograr los resultados que la Organización espera y el cuidado que las personas necesitan.
3 IDEAS PARA AUTO-INOCULARSE EL BIENESTAR
El auténtico bienestar en el trabajo comienza por tu bienestar como responsable, y de ti hacia su equipo. Solo desde ahí se convierte en bienestar coherente y se complementa -en coherencia- con las políticas de bienestar de tu compañía. Incluso si estas políticas son modestas, el liderazgo en bienestar hará que sea un bienestar de éxito. Así que toca ponerse a ello a pesar de tu falta de tiempo y recursos.
Te resumo 3 ideas que compartí en mi conferencia en esta jornada que tratan de bajar el bienestar a la cotidianidad de los responsables, por si pueden resultar de inspiración. No son ideas teóricas, sino experimentación a lo largo de varios años acompañando a líderes y sus equipos a integrar el bienestar como modo de trabajo y vida.
- PRIORIZA TU BIENESTAR
Eso significa colocar el bienestar (salud, cuidado del equipo, autocuidado, desarrollo, bienestar…) en un lugar relevante (top 5) de tu escala de valores, a nivel personal y como parte de tu liderazgo.
Por coherencia, si algo es importante para ti, le dedicarás tiempo y pasará a ser prioritario (insisto, si somos coherentes…). De este modo, ya no hay falta de tiempo, sino gestión del tiempo y de prioridades. Ello implica revisar la escala de valores propia, la del equipo y la de la Organización para hacer ajustes.
Cuando el bienestar está en el top 5 de la escala de valores y le dedicamos tiempo a nuestro propio autocuidado, empezamos a liderar desde el bienestar. Y esto ya es un cambio significativo en el estilo de liderazgo. De hecho, es la forma más convincente de hablar del bienestar con el equipo sin siquiera mencionarlo, solo con el ejemplo.
Para que reflexiones: ¿qué lugar ocupa el bienestar (la salud, el autocuidado, el cuidado de los demás …) en tu vida y en tu trabajo, y hoy cómo podrías darle un lugar más relevante? ¿Qué tal es tu descanso? ¿Cómo va tu alimentación?…
- INTEGRA EL BIENESTAR EN TU COTIDIANIDAD DE «JEFE»
Para liderar hacia el bienestar no tienes que hacer un máster. Estupendo si lo realizas porque (a veces) suma: te dará más ideas, mayor conocimiento y un networking muy interesante en quien apoyarte en tu labor de líder del bienestar.
Más bien se trata de integrar el bienestar en tu día a día, en tus comportamientos hacia tu equipo, en tu manera de responder a las situaciones, en cómo te relacionas, en la confianza que transmites, en la flexibilidad que otorgas, etc.
Es decir, un bienestar visible para los demás y fácil para ti. Te pongo un ejemplo: la amabilidad y la sonrisa son ejemplos fáciles, sencillos y baratos como comportamientos compatibles con el bienestar. También lo son preguntar a tu equipo cómo se sienten, interesarte por sus asuntos familiares, etc.
Para que reflexiones: ¿cuánto tiempo le dedicas en las reuniones con tu equipo a hablar de cómo se sienten con sus retos? ¿Cómo reaccionas si alguna persona de tu equipo coge algún día libre en momento crítico de cierre de trimestre? ¿Qué sabes de sus familias y de las situaciones vitales que están atravesando? ¿Cuántas veces das los buenos días, sonríes y escuchas con atención en una jornada?
- PLANIFICA Y REVISA EL BIENESTAR
El tuyo, el del equipo y el de la Organización. Aquello que no se planifica y se deja para los huecos libres corre el riesgo de no llevarse a cabo.
El día a día nos arrastra. Pasamos jornadas completas “apagando fuegos”. Pero planificar el bienestar requiere de tiempo de calidad… ése que todo Manager y Directivo dice que no tiene.
Pero esto no es verdad. En mis cursos desmonto esta creencia tan típica del “no tengo tiempo” cuando muestro cómo en 2 minutos podemos bajar la intensidad del sistema nervioso y entrar en calma mental. 2 minutos nada más para conectar con el bienestar.
Planificar el bienestar significa definir algún objetivo de bienestar, o también, incluir el bienestar dentro de los objetivos de trimestre (semestre, año…). Significa también establecer -o al menos, pensar- en diferentes actuaciones de bienestar. Y significa saber cómo vamos a medir su cumplimiento/no cumplimiento y el impacto en los resultados.
Para que reflexiones: ¿qué actuaciones de bienestar te planteas con tu equipo para el 2º semestre del año? ¿Cómo puedes integrar el concepto “cuidado y autocuidado” en los objetivos del próximo semestre? ¿Cómo podrías integrar el bienestar de tu equipo en las próximas actuaciones de desempeño? ¿Cómo podrías revisar el nivel de bienestar con tu equipo?
Todo Manager y Directivo tiene la posibilidad de cultivar su propio bienestar y de generar bienestar con su liderazgo. Y podemos hacerlo muy complejo, o muy sencillo: siendo líderes del bienestar habiendo trabajado antes en el bienestar individual.
Solo así y unido a la estrategia de la compañía podremos hablar de una verdadera Cultura del Bienestar, que no solo es el título de mi último libro, sino un alcanzable en toda Organización.
Cristina Jardón es Experta en Inteligencia Emocional aplicada a las Organizaciones y Bienestar Corporativo. Formadora, mentora y consultora de Bienestar. Puedes conocer más sobre su trabajo en www.cristinajardon.com
INTRO
Hace unos meses me invitaron a participar en unas jornadas sobre Bienestar dirigidas a Directivos y Managers en la que estos exponían sus retos en lo relativo al bienestar individual y cómo llevarlo al equipo.
Pude entender su realidad:
“¿Cómo llevar al bienestar al equipo sin no tenemos tiempo ni recursos?”
“¿Cómo hacer bienestar si la Cultura de la compañía no lo facilita?”
“¿Cómo hablar de bienestar al equipo cuando seguimos exigiendo y las condiciones son peores?”
Hay que bajar a tierra el bienestar, acercarlo a la problemática de los que dirigen y buscar la fórmula sencilla para que el bienestar pueda implantarse en lo cotidiano, como un hábito más.
De esto y de las 3 ideas que compartí en esta jornada va mi entrega de hoy. Deseo que te aporte y, si así es, puedas compartirlo.
Te leo en comentarios
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