Hace unas semanas explicaba en Ese boom llamado mindfulness el significado de este término tan popularizado en las últimas décadas en occidente y el beneficio de su práctica.

Como recordatorio, mindfulness o “atención plena” es la capacidad de estar atento o consciente al momento presente lo que sucede a nuestro alrededor. Es la capacidad de auto-observarse y observar lo que acontece, sin juicio, y utilizar esta información para encontrar soluciones efectivas a nuestra vida, profesional y personal, desde la aceptación.

Pero también, mindfulness es la técnica – conocida como meditación mindfulness- que nos entrena para llegar a desarrollar tal capacidad.

 

Hoy quiero centrarme en los beneficios que conllevan el desarrollo de la Inteligencia Emocional y la práctica de mindfulness en los entornos de trabajo y para el trabajo.

 

En muchas ocasiones nos encontramos con que en los contextos laborales prima la prisa y la multitarea.

Esta multitarea puede conllevar estrés, agotamiento, ansiedad, síndrome de burnout….; pudiendo derivar en depresión y en graves enfermedades físicas provocadas por estas alteraciones mentales-emocionales y, con ello, un elevado porcentaje de bajas laborales.

La multitarea también provoca torpeza en el desarrollo de las tareas por la dificultad en la atención y la concentración en lo que se hace, lo que conlleva un mayor tiempo destinado a la realización de las aquellas y un elevado porcentaje de errores cometidos.

Pérdidas de billones de euros al año en las empresas derivadas de estas bajas laborales o de la pérdida de beneficios que se podrían haber obtenido con un trabajo bien realizado.

Por otro lado, un estilo de liderazgo autoritario o demasiado directivo influye negativamente en el desarrollo de la creatividad de un grupo de trabajo, en la automotivación de sus miembros, en su compromiso, en el desarrollo de las tareas; provocando no sólo bajas laborales, sino abandonos a otras organizaciones con otros liderazgos.

 

Hablar de Inteligencia Emocional y mindfulness es, por tanto, una necesidad en el entorno de trabajo.

 

En el mercado americano y europeo existen numerosas empresas que han apostado por ofrecer la meditación y otras técnicas de desarrollo personal entre sus trabajadores, con importantes testimonios sobre los efectos de la práctica en el desarrollo de sus tareas, y también en sus vidas.

En contextos empresariales la técnica mindfulness es empleada por el impacto positivo que tiene en la mejora de ciertas competencias inherentes a las funciones directivas y ejecutivas, como la mejora en la toma de decisiones, en el liderazgo y, por supuesto, el la reducción de los niveles de estrés.

Es por ello que numerosos programas prácticos basados en mindfulness y otras técnicas para el desarrollo de la Inteligencia Emocional hayan llegado ya a las empresas más innovadoras de Silicon Valley. Grandes empresas como Google, Apple, Toyota, Nike, eBay, Twitter, General Mills, AOL, Huffinngton Post, Aetna…; apuestan por programas de desarrollo personal desde el año 2007, siguiendo los consejos de la neurociencia sobre los resultados en las personas y en las relaciones de este tipo de prácticas.

 

“La relación entre el mindfulness y el alto rendimiento es un hecho demostrado. La pregunta es: ¿cuánto van a tardar las empresas en reconocerlo como una temática esencial de sus programas formativos y de desarrollo directivo?. .…si una empresa quiere aumentar su efectividad y liderar el mercado cambiante, deberá estudiar muy seriamente la implantación de programas de mindfulness entre sus empleados, y especialmente entre sus directivos” (Javier Carril en el libro “Mindfulness. Meditación para gente de alto rendimiento” de Ulyses Villanueva (Ed. KM, 2014).

 

Pero, ¿qué aportan el mindfulness y la Inteligencia Emocional en el contexto de trabajo?

Según los estudios consultados de autores como Ricart, Davidson, Kabat-Zinn, Simón…; entre los muchos beneficios que se obtienen con la práctica de mindfulness en el trabajo, podemos citar:

  • Mejora de la visión global y perspectiva
  • Mejora de la atención
  • Mejora de la capacidad de focalizar o centrarse en lo importante
  • Mejora de la claridad en la toma de decisiones
  • Aumento de la productividad
  • Favorece el liderazgo y la manera de dirigir personas
  • Mejora de la creatividad
  • Reducción del estrés y calma de la mente
  • Desarrollo de la visión estratégica
  • Desarrollo de la adaptación al cambio
  • Desarrollo de la sensación de estar tranquilo en el entorno laboral
  • Mejora de la capacidad de comunicación

Esto se traduce en un mejor desarrollo de las siguientes competencias en contextos de trabajo:

  • Visión estratégica
  • Análisis y toma de decisiones
  • Orientación a resultados
  • Adaptación al cambio
  • Innovación
  • Flexibilidad y adaptabilidad
  • Capacidad de comunicación

 

La que sigue es una lista con las organizaciones que han publicado sus experiencias de aplicación del mindfulness y de otras prácticas emocionalmente inteligentes entre sus empleados.

Google

Apple Computers

eBay

NASA

Yahoo

Starbucks

AOL Time Warner

Deutsche Bank

Credit Suisse

McKinsey

Repsol

KPMG

Pricewaterhouse

Procter & Gamble

Reuters

BASF

Viacom

Texas Instruments

GlaxoSmithKline

Nortel Networks

General Mills

SAP

AstraZeneca

DuPont

Pacific Bell

Transport 4 London

London Fire Brigad.

United Online

Pacific Invest. Man.

Hughes Aircraft

Raytheon

Ashridge

Fuente: Asociación Española de Mindfulness y Compasión (2014)

 

Pero, ¿qué beneficios podría tener una organización que integre programas de desarrollo de la Inteligencia Emocional y mindfulness?

  • Retención del talento. Cada vez más los trabajadores buscan nuevas razones por las que permanecer en una organización. Una empresa que no invierte en su capital humano es una empresa a la deriva. El concepto bienestar es una de las razones más valoradas por los empleados por encima de las condiciones económicas. Sentirse bien en su lugar de trabajo. Pasamos muchas horas dedicadas al trabajo, más de la mitad de nuestra vida, como para no pensar en el bienestar como un alcanzable cada vez más demandado.

La felicidad es un valor al que todo ser humano aspira, y dejarlo para los horarios extra-laborales no es ni rentable ni saludable.

  • Mayor rendimiento, productividad y beneficios económicos. Armonía personal = Excelencia en el puesto de trabajo. Existen numerosos estudios que defienden este sencillo principio. Es evidente que cuando nos sentimos bien con nosotros, con los demás, con el entorno y con lo que hacemos, el trabajo deja de ser una cuesta arriba para ser un disfrute; lo que deriva en mayor tiempo de dedicación y mayor calidad de este tiempo, motivación, creatividad, actitud positiva y otros tantos efectos positivos que sin duda favorecen el rendimiento en el trabajo. Mayor rendimiento conlleva mayor productividad, y ésta mayores beneficios económicos.
  • Mejor ambiente de trabajo. Una de las competencias de la Inteligencia Emocional es la relación con los demás. También mindfulness favorece la relación con los demás incidiendo sobre el no-juicio. Conocer a los demás, ser empáticos, practicar la escucha asertiva, no enjuiciar, dejar a un lado expectativas y creencias negativas sobre los demás, acoger emociones, dar la oportunidad al otro de crecer, comunicarnos desde la objetividad…; son algunas de las habilidades que se pueden trabajar para el desarrollo de la Inteligencia Interpersonal y sin duda todas favorecen las relaciones de los miembros de un equipo de trabajo.
  • Mejor desempeño de las funciones. Mindfulness como técnica desarrolla la atención y la concentración. Hace que estemos en el momento presente desarrollando aquello que toca desarrollar en ese momento y no en otra cosa. Con los 5 sentidos puestos al servicio de ese momento, de esa tarea determinada. Y es esta concentración lo que conlleva que se realicen mejor las tareas, de manera más eficiente, lo que se traduce de nuevo en una mayor productividad y en mejores resultados económicos.

 

En España la presencia de programas de Inteligencia Emocional y mindfulness en contextos de trabajo es aún escasa, si bien cada vez encontramos mayor número de iniciativas en multinacionales cuyo fin es proporcionar a las personas que integran las organizaciones recursos internos para vivir mejor, dar lo mejor de sí, ser más felices… y, en consecuencia, trabajar mejor. Es decir, better performance o dar el 120% cada día.

Y es que se implantan nuevos modelos de trabajo y de liderazgo positivo, donde las personas cuentan, y sus procesos mentales y emocionales influyen mucho en los resultados.

Se trata de una transformación en los entorno de trabajo, haciéndolos más eficientes, más positivos, más fértiles, MÁS HUMANOS.